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DUNAMAR
Dunamar, paraíso para muchos veraneantes que eligen las costas
del partido de Tres Arroyos. Lugar de extrema tranquilidad y frondosa
vegetación. Fue alguna vez una suerte de gran médano desolado
al que no se podía llegar sin vehículos especiales para
la arena y un bote que permitiera cruzar el arroyo Claromecó, que
careció de un puente hasta mediados del siglo pasado.
Fue precisamente en 1947 cuando este sitio de médanos vírgenes
interminables comenzó lentamente a transformarse en el Dunamar
que hoy conocemos. Y fue un aventurero, un hombre que, como todo hacedor,
no le temió a las dificultades de crear algo donde nada existe,
quien se enfrentó a las fuerzas de la naturaleza y, con la ayuda
de su mujer y sus hijos construyó un puente, fijó médanos,
abrió calles. En definitiva, generó condiciones para que
otras personas tuvieran un espacio donde descansar o vivir. Ese hombre
se llamó Ernesto Gesell.
Ernesto Gesell nació en Buenos Aires el 16 de julio de 1888 y fue
el mayor de cuatro hermanos, al que siguieron Ana, Carlos y Juana. Su
padre, Silvio Gesell, llegó a la Argentina en 1886 procedente de
Alemania.
Gesell comenzó junto a su hermano Carlos el emprendimiento naturalista
y negocio familiar de hacer un lugar turístico de lo que actualmente
es Villa Gesell. Pero no se llevaban bien, por lo que Ernesto decidió
separarse de su hermano en esta actividad y proseguir con el negocio que
la familia tenía en Buenos Aires, la afamada Casa Gesell dedicada
al rubro infantil.
Poco tiempo despues, Ernesto Gesell adquirió las tierras (o las
arenas) de lo que luego sería Dunamar para comenzar a trabajar
en ellas fijando los médanos. Así nació este bosque
de más de 500 hectáreas paralelo al mar y que se extiende
a lo largo de más de 10 kilómetros, con acceso exclusivo
por las excursiones
de la familia Fangauf-Gesell.
La zona urbana se desarrolla en el extremo del bosque junto al arroyo
que la separa de Claromecó. Dos puentes, uno carretero y el otro
peatonal colgante, comunican a las dos villas balnearias. Las ondulantes
callecitas de Dunamar invitan a largas caminatas en un ambiente apacible
entre casas de distintos estilos construidas sobre lotes con abundante
vegetación.
Frente a la zona urbana y sobre la playa, junto al mar y a la desembocadura
del arroyo,
te espera el mirador Barlovento...
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